domingo, 13 de febrero de 2011

Mar borrascoso y abismático grito de silencio (sobre la Soledad)


Ahora mismo eh de darle la cara a los esperados vientos de lo venidero
Uno grita al cielo, y el vacío del silencio suele ser la respuesta que escupe
Pero uno grita y continúa gritando a pesar de lo empapado en el propio eco

Ya lo que se recibe se reconoce, el rechinido pestilencia del deseo
Carcomiéndose de ansiedad,  de des-alcances y persecuciones
Mar borrascoso y abismático grito de silencio,
Que aniquila toda posibilidad de tranquila estancia.

Uno grita a lo venidero proyectando el enmudecimiento del deseo
Y es que lo que se desea nos es objeto sino alteridad
A la Inaprehensión se confronta, el deseo infinito de lo otro
Su distinción infinita es también la fuente del deseo

Lo deseado no es un mar borrascoso por si mismo
Es la certeza del otro lo que emociona abrumadoramente
El deseo no puede ser aniquilado, así como el otro no puede ser aprehendido.

Ahora mismo doy la cara a los vientos que traen consigo lo presente
Y mirándome a los ojos extienden sus brazos señalando esto todo que es lo que fuere
El grito propio calla y escucho algo más que un eco mío
Escucho pues que lo que satisface el deseo eterno es que
Éste jamás será satisfecho, en tanto que desea lo infinito

El grito es, siempre y cuando halla algún otro que lo escuche
por ello el deseo es equivalente al otro, y su lejanía es el porque del grito
por ello la verdadera soledad sería muerte, y ausencia incluso de deseo

Cuando el cielo escupe el eco del deseo insatisfecho
Lo que en verdad responde es que no esta uno solo
Que la ausencia es mentira y es olvido, de que cuando uno se grita
Lo que se escucha es el sólo grito que lo acalla todo para uno

Pero no silencio, el silencio no se escucha,
Pues la ausencia no tiene oídos  para escucharse así...

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