Qué doblega los impulsos?
Qué contrariedades de la sinceridad se volcarán maraña de las pulsiones.
La cabeza baja la mirada o son los ojos quienes jalan nuestras frentes?
Ya los suspiros no saben dónde su origen emana:
“seremos de la decepción de quien nos respira, o de los recuerdos,
O de la inspiración de lo posible...Del extrañar cuando nuestro brindador era niño,
y esperó en la esquina, no concebía el miedo y beso a la niña… ”
Se preguntan.
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