jueves, 17 de febrero de 2011

Fragmento de un trabajo aún sin titulo


Siempre estamos rumbo á (y no por que tengamos que llegar a algún lado o hacer algo en especifico, sino por que estamos y como existentes nos movemos) y la moneda sigue girando en el aire, no se sabe si siempre ha venido cayendo (como originándonos) o si se seguirá ascendiendo (como salvándonos). ¿Qué sostiene a los existentes? (a la manera de un fundamento, no sirve preguntarse), es bello preguntarlo, pues resulta un catalizador inigualable, que genera, mediante la maravilla de la imaginación, el gocé estético que nos regalan las respuestas: ya sean dadas a través de cualquier lenguaje o modo (disciplinario descriptivo-narrativo), como lo son las interpretaciones creativas de la divinidad mítica, la poesía, la música, la danza, el canto y el juego o la formalidad congruente de un sistema filosófico, o así como el escribir para ustedes mi personal certeza, o leer y escuchar la de cual quiere diverso (que es, por sí mismo, ya una respuesta -innegablemente verdadera- de lo que la vida dice ser, de que se compone, del porqué es y no, no es…) que desee cantar y describirse para sí y para nosotros. Y definir su esencia como orden o desorden, concebir malvada o bendita a la naturaleza de la misma, dilucidar las características verdaderas o más inadecuadas y erróneas etc. No lo es preguntarlo a la manera del cobarde o como lo necesario para poder sobrevivir y soportar la vida y su infinita diversidad –todo eso que no poseo y que ansío aprehender, que aún no puedo controlar y que aún ignoro-, el necesitado de certeza, asecha a los otros como si fuesen alimento:

El hambriento interpreta a todos los entes como posibles alimentos, y, gracias a su inteligencia práctica que descubre la realidad física de las cosas circundante, escoge aquellas que son interpretadas como las que cumplen realmente con la necesidad. El sujeto necesita puede equivocarse y ingerir algo venenoso como si fuera alimenticio. Ese error, o no-verdad, puede causarle la muerte. En ese caso la vida se transforma en el criterio primero de la verdad (aún del conocimiento teórico).[1]

No es bello, ni mucho menos necesario o justo, responderlo con la pretensión de consolidar la versión atemporal y única posible, de cómo se debe entender la propia existencia y la de todos y todo lo que hay e incluso de definir pues que es lo que existe y lo que no, pese a que se presente como fenómeno (con innegable originalidad), ni es justo, en tanto que no es fisiológicamente necesaria, tal regulación, para sobrevivir, a diferencia de el valor de uso que Dussel describe: “El sujeto necesitado se procura el satisfactor, el bien cuyo contenido aquieta la necesidad en cuanto incorpora la propiedad real de la cosa que revierte el estado de ansiedad del peligro de no poder satisfacer lo exigido por la vida para sobrevivir.” Situación donde el trabajo genera la justicia del consumo. No es ni siquiera entendible como un bien, cuya función consista en satisfacer el hambre desesperada de la razón, por consolidar el fundamento que aniquile por “siempre” su falta. Siendo que el deseo infinito del encuentro con lo Otro, es la certeza plena de la actualización de la satisfacción, mediante el gocé de lo inagotable, de la alteridad que es el canto del ser, y por lo tanto de la vida.

No poder satisfacer el hambre de un tajo constituiría una verdadera pena, motivo de violencia y de guerra justificadas, si es que el alimento terminara por acabarse.[2] Una verdad que aniquile la posibilidad de toparse de nuevo con lo incomprensible; sería más bien una caída en la indigencia; que si ocurriese como actualidad, sería la herramienta que llevaría a la auto-sentencia, al silencio perpetuo, a la  soledad y por lo tanto, a la verdadera muerte, como herramienta para el suicidio. Esto no necesita fundamento más que el que nos da la propia vida, nos mira a los ojos y nos grita la respuesta como una pregunta: ¿Recuerdas acaso haber nacido o haber sido muerto? Nos pellizca de día mientras caminamos o comemos y de noche mientras dormimos o nos desvelamos, o mientras consideramos, por ejemplo, desde cierta postura nihilista y postmoderna que “no es razonable adjudicarle importancia a la vida ni atender la compleja y clara congruencia con la que se nos presenta, que es más terrible y penoso el que se le caiga la bolsa de pan a una señora, en los andenes del metro, que uno mismo quedarse sin extremidades” no tomando en cuenta que incluso esas reflexiones son posibles gracias al ser uno un viviente, un ser vivo.


[1] Enrique Dussel. texto preliminar: tesis de economía política. Primera  parte, Tesis 2, [2.2] La necesidad.
[2] Ya discutiremos más adelante, si el canto del Ser, pude ser  más bien un grito de búsqueda, a la manera de una decisión indigente y necesitada, o una respuesta lúdica y hermosa, a la pregunta metafísica de “porqué el ente y no la nada”. 



Alonzo Loza 04 de febrero a las 20:30 Denunciar
No pude poner todo esto en el blog que porque es demasiado largo. JA! Acá lo pongo para que, acaso, lo leas.

PROCLAMACIÓN CON PRETENSIÓN II (es la dos porque la uno se perdió, y es "con" porque ya no puedo citar sin más a Tzara sin sentirme demasiado... enérgico): Sin empezar ni terminar y sin nombre más que el anterior.
JA! Ya había escrito como dos cuartillas de comentario y se le acabó la pila a esto y ya no puedo recuperarlo. Muy mal! En fin, el contenido era el mismo, sólo algunas referencias diferentes y una que otra analogía nueva...
 
Quepa repetir lo dicho en años (ya son añoS...). Estamos vivos, ¿debemos seguir vivos? Sigo sin entender el salto de una afirmación a una sentencia normativa..., y es normativa en tanto que, por aquí y por allá en filosofía y en buena parte de la cultura la cosa sigue siendo normar la acción en pos de la continuación de la vida, lo perverso es ahora la osificación, la estaticidad, la muerte como muerte en vida (*nota posmo*, a pesar del auge de los zombies..., JA!). Peligrar y arrojarse al fluir, al juego del deseo, arrojarse y saber que ya siempre saldremos "perdiendo", pero ahora en ese perder consiste la afirmación, aventarse al mundo desde la vida y hacia y por la muerte; se entrega la vida para asegurarla del todo, se nos quita y así se nos está dando (¿seguimos siendo héroes que se arrojan a la muerte para vivir eternamente?)
¿Y por qué no, acaso, pensar la vida como una realidad sin más? Sí, estamos vivos. Sí, no podemos actuar sino como y por vivos ( y no por listos, claro!, sino por estar vivos, JA!). Sí, no podemos, por estar vivos como humanos, evitar actuar determinados por nuestra realidad primordial (la vida). Y con todo hay pulsión de muerte, y hay vidas muertas y hay algo penalizado más allá de las perversiones que son ya aceptadas como humanas (demasiado humanas); se pena lo estático, lo que no se mueve a lo diverso, lo que no se arroja a la muerte por que la encarna al modo que ya ni se diferencia vida y muerte. Es decir, la vida se consume a sí misma (quepa referir lo de la impropiedad esencial del Dasein o del nihilismo, fórmulas que están en Heidegger aunque él sea uno de los que, según yo--por hoy, mañana quizás cambien mi interpretación; como sea, quién se queda más de dos días con una interpretación de ese señor)--, continua partiendo el mundo)Y se consume al punto que se acaban las profundidades que bucean los filósofos y las alturas que escalan y los abismos a que se arrojan, y los destellos que los desloumbran; se consume al grado de ser ya sólo mera superficie, linea, punto, se vuelve "cero-dimensional" (hay palabra ya muy inventada para eso o no?, dime Don enterado de la Física, o quien sea). Y desde el punto hay que resolver el factum de que hay que actuar y, un tanto paradójicamente (con eso de que lo in fashion es el pensamiento paradójico), moverse en un mundo sin dimensiones que permitan lo asintótico.
Ese principio que pasa todo acto libre por humano mientras que no sea un acto que vaya en contra de la libertad misma (pues entonces ya es in-humano) en el fondo no puede ser principio de acción. No hay acto de vida (¿hay otros que no sean de vida?), de libertad (lo mismo) que no vaya en contra de sí, que no se niegue al momento de realizarse, no hay acto que no sea "contradicción performativa" (JA!, ni sé lo que digo con ese concepto, francamente, sirva al menos para causar risa).
 
...
Ya me agoté de repetir lo mismo (hasta yo me agoto de lo mismo), seguro terminé escribiendo otras 2 cuartillas. Como sea, la mitad de las cosas que escribí ya no las creo como antes. Últimamente ya no creo nada como antes, ni en el no creer. ¿Es que estoy pasando a ser un superhombre según la sentencia esa de Nietzsche que mal refiero de memoria (mala memoria) según la cual no hay que creer en nada, ni en la idea de no creer en nada? Seguro que no, Dios Padre me libre del muy vivo superhombre! Espero no muchos lean tanta cosa que me pongo a teclear...
Ya no me quedó clara la pretensión de decir que esto es una proclamación con pretensión contra lo sin pretensión de la proclamación de Tzara. Que sea pretensión de gastarle los ojos a algún perdido que lea esto completo. YA! Siento que me apodero de tu blog...
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Jesus Adrian Diaz Ramales 05 de febrero a las 2:21
Jajajajajaja. ya luego paso entero el "trabajo" siento que tu "crítica" se basa más en lo q se a dicho q en lo q el fragmento introduce... este fin me enbriagare te prometo respuesta post-teriormente jajajaja.
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Alonzo Loza 05 de febrero a las 14:18 Denunciar
Muy bien por lo de embriagarte. Muy mal porque no invitas. Supongo que sí, la respuesta es siempre de lo mismo. El fragmento lo entedí muy fragmentariamente, quepa la redundancia.
Escribí más cosas referentes directamente al texto en la primera "proclamación (JA!)". Entre ellas estaba un neologismo que me gustó porque podría ser una especie de pleonasmo en una sola palabra y por lo tanto una reafirmación de lo dicho acá arriba, era: alterófago. Es evidente que siempre comemos algo otro, incluso cuando nos comemos a nosotros mismos. Volverse alterófago es transformarse para la subsistencia eterna asegurada, siempre habrá otro. Es un nuevo giro de la razón, se inmola para asegurarse de la muerte, se vuelve eternamente viva, sin muerte posible (cómo podría korir de hambre si su alimento le abre las quijadas?)

2 comentarios:

  1. No estoy de acuerdo con esto: "sería la herramienta que llevaría a la auto-sentencia, al silencio perpetuo, a la soledad y por lo tanto, a la verdadera muerte, como herramienta para el suicidio. " Precisamente este es otro sentido de la propia existencia, no importa lo mucho que la detestes, lo mucho que te haga sufrir, es otra realidad que se da: el silencio, la soledad y la muerte son otra forma de estar que, paradójicamente, te conducen al no estar…

    En cuanto a"la postura nihilista y postmoderna que no es razonable adjudicarle importancia a la vida ni atender la compleja y clara congruencia con la que se nos presenta, que es más terrible y penoso el que se le caiga la bolsa de pan a una señora, en los andenes del metro, que uno mismo quedarse sin extremidades no tomando en cuenta que incluso esas reflexiones son posibles gracias al ser uno un viviente, un ser vivo."
    De nuevo juzgas otras posturas, asumiendo que no son las indicadas… es otra solución! Aunque no te guste.
    Aún así, el principio y otras partes, las amé! ^_^

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  2. Yo se que es otro sentido de la existencia, si no, no lo señalaría, que lo "deteste" o no, no me permitiría erradicarlo; justo lo mucho, que la existencia de otra "postura" provoque sufrir, es lo que caracteriza, lo que yo manejo como, la actitud silenciosa. Por lo demás considero es necesario que leas más de lo que entiendo por (muerte o soledad) silencio cómo grito. Que es la "postura" que precisamente juzga (más bien se relaciona), por así decirlo, con otras posturas(presencia-sonido), como si fuesen, no-indicadas... es justo una critica a las posturas que no consideran indicadas, otras posturas, ya te había comentado algo de eso, que sea un circulo o paradoja, ya se vera luego ja,ja,ja. Pero una cosa, tu también caes en lo que señalas al realizar tu propia critica, ciando dices "aunque no te guste", suena a, esto es así como yo digo,no como tu consideras... o no?

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