El sentido se hereda, se edifica y se comparte. Es narración que reinterpreta la existencia de cara a otras presencias, en el plano ontológico; hipóstasis. Es esencialmente compañía y por lo tanto relación positiva. El sin-sentido se recuerda, se reconoce y se padece. Es justa aniquilación de la Luz como arpón de posibilidad teorética, aniquilación de la óptica-esperanza de la subdivisión del ser en existentes. Desvinculación y negación de toda interpretación y niebla de la creencia, regreso al origen como recuerdo sincero de la condición primera; la presencia del ser anónimo, el silencio de la soledad infinita que es grito; angustia pero tan sólo eterna
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